La vejez de los perros

Nuestro perro ha estado a nuestro lado durante toda su vida. Nos ha acompañado siempre y nos ha dado momentos divertidos y alegres. Ahora es el momento de que le devolvamos toda la atención y el cariño que hemos recibido de él.

Esta es Naga, la fundadora más viejita de Gudog. Aunque tiene más de 15 años, todavía tiene mucha cuerda aunque ya tiene los primeros “achaques” de la edad. Ella fue la que nos dijo que “en una residencia canina nos íbamos a volver a meter nosotros” y por la que surgió la idea de Gudog. ¡Este post es para ella!

Naga

A todos nosotros nos gustaría que nuestro perro estuviese para siempre con nosotros, pero la esperanza de vida de los perros no es la misma que la de los humanos. Cada perro tiene una esperanza de vida diferente, pero en general, los perros suelen llegar a “la tercera edad” entre los 6 y los 9 años. Esto depende en parte de la raza, pero sobre todo se puede calcular por el tamaño del perro: el promedio es de 7 años, pero si es pequeño empezará a alcanzar la vejez en torno a los 9 años y si es grande antes, a los 6 años. La esperanza de vida de los perros está entre los 8 y los 15 años. Además, siempre se ha dicho que los perros de raza pura tienen una esperanza de vida menor a la de los perros mestizos, aunque estos últimos días hemos visto estudios que demuestran que esa información no es real.

Hay otras señales por las que podemos detectar que nuestro amigo de cuatro patas se está haciendo mayor:

  • Cuando empiezan a aparecer canas localizadas en los pies y alrededor del hocico.
  • Como en los humanos, la vista se va deteriorando con la edad. Le cuesta enfocar y no ve bien de lejos.
  • Si notas que se sobresalta cuando te ve llegar, o que no responde cuando le llamas, puede ser síntoma de que su audición está empeorando. Puede parecer que está continuamente desorientado o que tiene un comportamiento “despistado”, pero esto se debe, simplemente, a que no escucha bien lo que sucede a su alrededor.
  • Es posible que empiece a hacer sus necesidades a deshoras y en lugares donde nunca lo había hecho. Está perdiendo el control de sus esfínteres y no puede controlar sus deposiciones como lo hacía antes.
  • En su piel y su pelaje también se puede notar la diferencia, así que tendremos que prestar especial atención a los cuidados de su pelo para estimularlo y a su higiene para no descuidar su calidad de vida.
  • Por supuesto, el envejecimiento afecta especialmente a los huesos, que se debilitan y puede aparecer osteoartritis. El veterinario nos dará el tratamiento adecuado (probablemente con protectores de cartílago) para proteger sus huesos.
  • Evitar las infecciones que se derivan de un mal estado de la boca del perro es muy importante, ya que, si no se controlan, pueden derivar en enfermedades más serias como la endocarditis.
  • Al igual que en los humanos, es posible que nuestro perro, con la edad, comience a desarrollar alteraciones mentales llamadas disfunciones cognitivas. Su comportamiento varía, y suele mostrarse desorientado, insomne y confuso. Es posible que requiera más nuestra atención y permanezca constantemente cerca de nosotros. Es normal ya que eso le proporciona seguridad y bienestar.

Cuando empecemos a notar los inevitables síntomas de la vejez en nuestro perro, es importante que tomemos los cuidados geriátricos oportunos para procurarles una vejez tranquila y lo más llevadera posible.

  • En primer lugar es muy importante pedir consejo profesional, aumentar la regularidad de las visitas al veterinario para hacerle éxamenes que puedan detectar cuanto antes un posible problema de salud, para poder tratarlo.
  • Tenemos que asumir que nuestro perro ya no es el cachorro que era, su vitalidad ha disminuido y en consecuencia sus necesidades calóricas también son menores. Es muy importante ajustar su dieta a esta nueva situación. No es conveniente sobrealimentarlo, ya que sus huesos están más débiles y el sobrepeso puede causarle grandes problemas. Pero en ocasiones también puede ocurrir que pierdan el apetito, por lo que tendremos que procurar proporcionarles los nutrientes que necesita.
  • Siempre ha sido un miembro más de la familia, así que sigamos tratándole como tal. Adaptemos la vivienda a sus nuevas necesidades. Pongámosle un lugar de descanso más blandito, para evitar úlceras o callosidades. Y, dentro de lo posible, retiremos todo aquello que pueda resultarle un obstaculo a la hora de moverse por la casa.
  • Por último, aunque se les note con menos ganas de hacer ejercicio, es importante que mantengamos una rutina adecuada a su edad, hacer ejercicios especiales, que no le cansen demasiado pero que le ayuden a mantenerse en forma y le hagan divertirse y sentirse mejor.

Cuida de tu perro, mímalo y hazle feliz, especialmente en los últimos años de su vida. ¡Se lo merece!

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