Las peligrosas espigas

Las espigas se caracterizan por su forma de lanza, que hacen que se peguen a casi cualquier material o superficie. ¿Quién no jugó de pequeño a lanzar espigas a las camisetas de sus amigos en el colegio? ¡Bastaba con estirar de ellas para quitárnoslas de encima! Sin embargo, para nuestros perros no resulta tan fácil librarse de ellas.

Las espigas inundan los campos durante la primavera, y comienzan a secarse con la llegada del verano. A medida que se van secando, es cuando más fácilmente se desprenden de su tallo y por tanto más fácil es que se adhieran a la piel de nuestro perro.

Las espigas, un peligro para nuestro perro.

Debido a su forma de lanza, las espigas pueden ascender fácilmente e introducirse en la piel, pero es muy difícil que retrocedan en su camino.

Las zonas más comunes donde las espigas pueden alojarse es en el tejido interdigital (entre los dedos de nuestro perro), en los oídos, los ojos y los pliegues de la piel.

Una vez la espiga acceda al interior de estas zonas, el cuerpo de nuestro perro (que es sabio) detectará este cuerpo extraño y activará su sistema de defensa expulsando la espiga a través de una fístula o bien creando una cápsula protectora alrededor de él. Si esta cápsula no remite, debemos llevar a nuestro perro al veterinario para que extraiga la espiga.

espiga sakura

Nuestra perra Sakura y su experiencia el verano pasado con una espiga.

Cómo evitar las espigas en el perro.

  • Evitar pasear por zonas de vegetación seca o semi-seca.
  • Cepilla a tu perro cuidadosamente cada vez que pasees con él por el campo.
  • Revisa a conciencia los pliegues de su piel, oídos y patas.

Cómo detectar si tu perro tiene una espiga.

  • Tu perro se chupa y muerde insistentemente las patas.
  • Tu perro camina ladeando la cabeza, o la agita de forma compulsiva. (Espiga en el oído).

Cómo actuar si tu perro tiene una espiga.

  • Si no es una espiga accesible que puedas extraer con la mano o con ayuda de unas pinzas, lleva a tu perro inmediatamente al veterinario.
  • No intentes extraerla si la espiga se encuentra alojada en el oído, ya que podrías introducirla más aún.
  • Si la espiga está alojada en una de sus patas, puedes probar a introducirla en agua tibia con sal. Esto dilatará el acceso y facilitará su expulsión.

¡Que tengas un buen día!

 

 

 

 

2 Comentarios

  1. Gracias por vuestros comentarios sobre las espigas y las orugas. Sobre todo para los que somos dueños primerizos de perros, son muy muy interesantes

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