De mudanza con un perro

No nos vamos a engañar, las mudanzas son un caos. Por muy bonita que sea tu casa nueva y aunque tengas muchas ganas de empezar a vivir en ella, todo el proceso de traslado de un hogar a otro es por lo menos aparatoso. Si encima compartes techo con un peludo, tienes que pensar aún más en la organización. Para que tu próxima mudanza se haga de la manera más serena posible y que puedas disfrutar de tu nueva casa con tu peludo te hemos preparado aquí unos consejos.

Para algunos perros una mudanza es un acontecimiento estresante. Tu estás muy ocupado organizando todo, quizás no le prestas la atención que está acostumbrado a recibir. Incluso puede que comuniques a tu perro tu propio agobio. Tranquilo, vamos a ir paso por paso y ¡ya verás como todo sale bien!

Los preparativos de la mudanza

perro mudanza preparativos

Sería un error apartar a tu perro de los preparativos de tu mudanza. No es ningún secreto, no te tienes que esconder para juntar tus pertenencias en cajas. Si tu perro se siente parte del ajetreo que le rodea, le ayudará a asimilarlo. Si al contrario, se le aparta de todo, podría desarrollar ansiedad por sentir que “algo se está tramando” pero que no se está contando con él y podría tener miedo de quedarse detrás, ser abandonado.

Obviamente tu perro no se va a poner a traerte objetos y empujarlos con el hocico dentro de las cajas 🙂 Pero le puedes instalar cerca de ti, en un lugar en el que sin llegar a estorbar el paso pueda sentir tu compañía, y darle algún juguete o hueso que morder para que esté entretenido.

Si te mudas dentro de una misma ciudad y vas a hacer varios viajes de una casa a otra para llevar cajas, medir cosas o hacer alguna obra, no dudes en llevarte a tu perro contigo. Se podrá ir acostumbrando poco a poco a este nuevo sitio, sus olores y sus ruidos. Además así no se quedará solo en tu antigua casa demasiado tiempo y no sufrirá por tu ausencia.

El miedo a lo desconocido, el cambio de las rutinas

Los perros sufren bastante más que los humanos por los cambios y la novedad hasta el punto que algunos desarrollan cierta ansiedad. Pueden manifestarla de maneras muy distintas: algunos te seguirán por todas partes, con una actitud frenética como para decirte “¿Qué está pasando aquí?”. Otros por el miedo tenderían más a esconderse en un sitio donde se sienten protegidos, para no ver el peligro que piensan que se acerca. Una mudanza puede resultar muy molesta para ciertos perros. Estamos desmontando una de las partes más importantes de su universo: su territorio. Sientan que se está preparando algún desplazamiento pero no saben muy bien si van a formar parte de él o no. Entonces podemos presenciar una escena que también se repite cuando estamos preparando un viaje: el perro intenta meterse en una caja, una maleta o dentro del coche y no quiere salir. Como si intentase decir “no te olvides de mí”.

De nuevo, si tienes la posibilidad de hacer viajes a la casa nueva antes del día de la mudanza, no dudes en llevarte a tu perro contigo. Sería una buena idea llevarte también algunos objetos que le resulten familiares como una manta, un cojín, un bebedero, unos juguetes. Para que entienda que este sitio es vuestro y sobre todo es seguro.

El día de la mudanza

Si bien hasta aquí lo mejor era incluir a tu perro en todo el proceso, el día de la mudanza te recomendamos que lo dejes con alguien de confianza, apartado de todo el bullicio que se va a armar. Es una recomendación que se aplica también a los niños pequeños. Si sabes que está en buenas manos podrás realizar tu mudanza de manera más serena. Si no sabes con quién dejar a tu perro el día de tu mudanza, ¡puedes contar con los cuidadores de Gudog! Si piensas que tu mudanza va a ser corta podrás optar por un servicio de guardería de día que puede tener una duración de hasta 10 horas. Si sabes que vas a tener que estar mucho tiempo trasladando todas tus cosas y prefieres quedarte tranquilo, puedes dejar a tu perro en casa del cuidador desde la noche anterior con un servicio de alojamiento. Lo principal es que todo el mundo esté cómodo en este día importante.

La adaptación de tu perro al nuevo hogar tras la mudanza

mudanza perro herramientas

A Simba también le encanta explotar el papel de burbujas

Intenta pedir unos días libres en el trabajo para estar con tu perro los primeros días. Tu presencia le ayudará a sentirse en casa. Cuando vuelvas al trabajo, intenta que la transición se haga de manera suave. No vale estar días enteros con él y de repente dejarlo solo. Cuando se va acercando el momento de volver al trabajo, déjalo unos momentos cortos solo en casa para que se vaya acostumbrando.

Durante los primeros días, deja que tu perro pueda descubrir la casa nueva. Que pueda mirar, olfatear, explorar a gusto. Si tu nueva casa cuenta con un jardín ten mucho cuidado con el vallado. Explora el jardín con él las primeras veces y asegúrate que no podría fugarse. Algunos perros intentan volver a su casa antigua.

En muchos aspectos los primeros días en una casa nueva con un perro se parecen a vuestros primeros días juntos. Al igual que cuando lo acogiste por primera vez, ya sea de cachorro o de mayor, tienes que demostrarle que en este universo puede estar en confianza, pero debes tener cuidado también a no ceder sobre los puntos de educación canina que consideras clave. Si en la antigua casa tu perro dormía fuera de tu dormitorio, pero al llegar a la nueva empieza a llamarte por la noche, por mucha pena que te de, no debes hacerle dormir contigo. Porque él no entiende eso de “bueno porque es la primera semana y luego ya volverás como siempre”. Si le dejas hacer una cosa una vez, tendrás que seguir permitiéndole todas las veces siguientes. Seguramente hayas aprovechado la mudanza para comprarte muebles y enseres nuevos. Ya sabrás tú si quieres dejar que tu perro duerma en esta colcha blanca tan bonita que acabas de estrenar.

Esperamos que estos consejos te ayudarán para tu próxima mudanza con tu perro. No te agobies, todo saldrá bien y piensa que con lo a gusto que vais a estar en vuestro nuevo hogar, todo habrá merecido la pena.

PD: Nos comentan que a pesar de no parecer muy entusiasta en las fotos que ilustran este artículo, nuestro amigo Simba está ahora muy feliz en su casa nueva. Con su familia se han cambiado de un piso con terraza a una casa con jardín y puede practicar a diario su deporte favorito: la caza de lagartijas.

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