Como el perro y el gato

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“Se llevan muy mal, como el perro y el gato”. O al menos, eso dice el refrán. Parece ser que el destino obliga los canes y los felinos a ser enemigos absolutos, incapaces de convivir en armonía, condenados al odio mutuo incluso antes de nacer. Una especie de Montescos y Capuletos, con pelos y colmillos. Pero nada más lejos de la realidad, existen casos de amistades entre perros y gatos. Algunos incluso conviven como hermanos en el seno de una misma familia. La clave consiste en la educación que haya recibido cada uno y la manera de hacer las presentaciones. Veamos. Seguir leyendo